Cómo mejorar tu empleabilidad en España (y Europa) en 2026
¿Qué significa “empleabilidad” y por qué todos hablan de ella?
Cuando hablamos de “empleabilidad”, nos referimos básicamente a tu capacidad para encontrar, mantener y progresar en un empleo. No solo a “tener trabajo”, sino a estar preparado, adaptarse al cambio, que tu perfil sea atractivo para las empresas, y que puedas evolucionar profesionalmente.
Y ¿por qué tanto ruido con este término? Porque vivimos un momento de muchísima transformación: tecnología que avanza rapidísimo, mercados laborales que cambian, nuevas profesiones que surgen y otras que se rediseñan. Si no estás al tanto, corres el riesgo de quedarte “fuera de juego”.
En el contexto de España y de la Unión Europea, la empleabilidad no es solo un tema individual: está ligada a la competitividad del país, al bienestar social, a la capacidad de los jóvenes de insertarse en el mundo laboral. Así que sí, es un tema súper relevante para ti que estás buscando prácticas, becas, primer empleo.
Radiografía de la empleabilidad en España: los retos que enfrentan los jóvenes
En España la cosa pinta mejor que hace unos años, pero aún hay desafíos importantes.
Por ejemplo, según los datos de la Instituto Nacional de Estadística (INE), en el tercer trimestre de 2025 el número de ocupados se situó en 22,387 millones, lo que supone un aumento de 118.400 personas respecto al trimestre anterior. La tasa de paro se redujo a alrededor del 10,45%.
Además, la tasa de empleo (personas de 15-64 años que trabajan) alcanzó el 66,5% en el primer trimestre de 2025, acercándose a la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) tras muchos años de margen.
Pero ojo: esos datos “globales” ocultan que para los jóvenes, para quienes acaban de entrar al mercado laboral, o quienes cambian de sector, la historia es más complicada. Hay sectores donde la temporalidad, la precariedad, los contratos de pocas horas siguen presentes. Hay universidades y titulaciones que tienen mejores inserciones que otras. Por ejemplo: las carreras de sanidad, ingeniería, informática o telecomunicaciones tienen mejores salidas.
¿Qué retos concretos vemos?
La temporalidad y la contratación parcial siguen siendo elevadas: muchas veces el primer trabajo es “puerta de entrada” pero con condiciones menos buenas.
La necesidad de adaptarse continuamente, porque lo que hoy tiene salida puede cambiar mañana.
La brecha entre los estudios que haces y el empleo que acabas consiguiendo: hay titulados “sobreeducados” o que trabajan en empleos que no requieren su nivel de estudios. Por ejemplo, hay estudios que muestran que la sobreeducación existe entre recién titulados universitarios en España.
La competencia: cada vez más jóvenes universitarios, más titulaciones, más perfiles; diferenciarse es clave.
Así que el reto no es solo “tener un título”, es tener el título adecuado, + habilidades demandadas, + experiencia real, + capacidad de adaptación.
Empleabilidad en Europa del Talento Joven
Si comparamos España con la Unión Europea, podemos ver luces y sombras. En general, los estándares de empleabilidad en la UE tienden a exigir: movilidad internacional, competencia multilingüe, habilidades digitales, mentalidad global.
Por ejemplo, la OCDE señalaba que en 2025 España redujo la diferencia con la media de la OCDE en tasa de empleo hasta solo 3,8 puntos gracias al 66,5%. OECD Eso significa que estamos cada vez más alineados, lo cual es positivo.
Pero al mismo tiempo, en Europa el mercado laboral está sufriendo también cambios profundos: digitalización, automatización, transición ecológica, “gig economy”, teletrabajo… Todo esto influye en lo que se espera de los candidatos. Por ejemplo: cada vez más se valoran habilidades específicas, y en cierto grado, las empresas miran menos solo el título y más qué sabes hacer. Estudios recientes muestran que en roles relacionados con IA o empleos “verdes” (sostenibilidad) las habilidades concretas están ganando peso frente al grado tradicional.
Para un joven español que quiera tener “employability” también en el ámbito europeo, esto implica que además de formarse localmente, tomar una mentalidad de “mercado global”, aprovechar ERASMUS+, experiencias internacionales, idiomas, movilidad, van a marcar diferencia.

Las carreras universitarias con más salida profesional en 2026
Una pregunta recurrente: ¿Qué estudiar para mejorar mi empleabilidad? Pues aquí vienen pistas claras con datos:
Según BBVA, algunas de las carreras más demandadas en España incluyen: Medicina, Enfermería, Ingeniería Informática, Ingeniería Industrial, Telecomunicaciones, y combinaciones dobles como ADE + Derecho.
Otra fuente dice que los ámbitos STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics) tienen un “dominio” claro para la empleabilidad.
También informes que analizan la inserción laboral de los graduados lo confirman: enfermería, medicina, ingeniería informática o telecomunicaciones son de los perfiles que encuentran trabajo más rápido.
Además, si miras qué estudiar para mejorar empleabilidad desde un enfoque más práctico (incluso FP, ciclos formativos) se destacan familias profesionales como sanidad, administración y gestión, informática y comunicaciones, servicios socioculturales y a la comunidad, electricidad y electrónica.
¿Y entonces? Pues esto implica que al elegir carrera debes considerar no solo tu pasión, sino también las salidas profesionales, el mercado, la región donde vivas, la fuerza de la titulación. Aquí unos “top 5” según datos recientes:
Ingeniería Informática / Telecomunicaciones
Ingeniería Industrial
Enfermería / Medicina (y sanidad en general)
Administración y Dirección de Empresas (ADE) + doble grado u orientación clara hacia empresa/gestión
FP y ciclos formativos vinculados a tecnología, informática, sanidad o servicios con alto contacto humano.
Y ojo: esto no significa que si estudias Humanidades o Bellas Artes estás condenado. Pero sí que tendrás que dar un plus en habilidades y experiencia para competir.
¿Qué estudiar si quieres un futuro laboral estable y bien pagado?
Para “mejorar la empleabilidad”, no basta con “estudiar algo que está de moda”. Hay tres dimensiones que debes tener en cuenta:
1. Relevancia del mercado
¿Ese estudio tiene demanda ahora? Ejemplo: los estudios muestran que los ámbitos STEM tienen mayor tasa de inserción.
¿Ese estudio tendrá demanda en 5-10 años? Analiza tendencias: digitalización, salud, energías renovables, cambio climático, datos…
¿Hay vacantes en la zona (o estás dispuesto a moverte) para ese perfil?
2. Tus habilidades e intereses
Si haces algo que no te motiva, tendrás menos probabilidad de destacar. La motivación y el engagement cuentan.
¿Eres fuerte en lo que requiere la titulación? Por ejemplo: si vas a informática, ¿te gustan los números, la lógica, la programación?
¿Tienes una visión de largo plazo? Porque cuando entras en la universidad, estás metido en ese camino durante varios años.
3. Complementos formativos + experiencia
No solo el título: lo que marques en tu CV (prácticas, voluntariados, trabajos, proyectos personales) cuenta.
Añadir idiomas, experiencia internacional, formación adicional (MOOCs, bootcamps, certificaciones) te hace diferenciar.
Soft skills + hard skills: saber comunicarse, trabajar en equipo, liderar, adaptarse, aprender rápido.
Entonces: ¿Qué recomiendo? Estudiar algo con buen “pie” en el mercado (como los anteriores), asegurarte de que te motiva, y construir ya durante tus estudios un “perfil atractivo”: prácticas, proyectos, experiencia real.
Por ejemplo: si eliges Ingeniería Informática, haz un proyecto personal, participa en hackatones, colabora en iniciativas open source, haz una estancia en empresa. Si eliges sanidad (por ejemplo enfermería), busca voluntariados, conoce servicios reales, mejora tu inglés si quieres movilidad internacional, etc.
Las soft skills más valoradas 2026
Estudios y empleabilidad están muy relacionados, pero hoy en día una de las mayores diferencias la hacen las llamadas soft skills (habilidades blandas) y los hard skills específicos. Aquí te dejo algunas que están en plena demanda:
Adaptabilidad / flexibilidad: en un entorno laboral cambiante, las empresas quieren perfiles que se muevan, aprendan, cambien de rol.
Comunicación (oral y escrita): saber explicarte bien, contar lo que haces, colaborar.
Trabajo en equipo / colaboración: cada vez menos se trabaja solo, más en proyectos compartidos, virtuales o globales.
Habilidades digitales básicas + especialización: manejar datos, tecnología, herramientas digitales es esencial.
Resolución de problemas / pensamiento crítico: no solo hacer lo que se pide, sino saber cómo mejorarlo, aportarlo.
Aprender a aprender: la formación continua es clave.
Idiomas / mentalidad internacional: para moverse.
Iniciativa / proactividad: marcar la diferencia, aportar valor, no solo cumplir.
¿Cómo desarrollarlas mientras estás estudiando? Aquí van tips:
Participa en grupos, proyectos de la universidad, actividades extracurriculares.
Haz voluntariados, trabajos a tiempo parcial o prácticas, aunque no sean “perfectas”: suman experiencia.
Trabaja en un proyecto personal (web, app, blog, lo que sea) que muestre que “puedo hacer cosas reales”.
Haz cursos online de herramientas digitales, idiomas, etc.
Busca mentoría, conecta con profesionales, asiste a eventos, haz networking.
Sé consciente: documenta lo que haces, qué habilidades desarrollas, hazlo visible en tu CV/LinkedIn.
Prácticas, becas y primeros empleos: el trampolín hacia tu carrera profesional
Aquí es donde realmente se ve la “empleabilidad” en acción: no solo el “qué estudié”, sino el “qué hice durante mis estudios”.
Para jóvenes que están en la fase de prácticas o primer empleo, esto es lo que recomiendo:
Buscar prácticas reales desde el principio (aunque sean extracurriculares): la experiencia pesa más de lo que crees.
Aprovechar becas formativas como las que ofrece Talentoteca / FUE (o similares) que conectan con empresas.
No conformarse con “solo pasar por la empresa”: intenta involucrarte, proponer, aprender más allá de lo básico.
Hacer “rotaciones” o estancias en diferentes departamentos si puedes, para tener una visión más amplia.
Documentar tus logros: aunque sea “ayudé a hacer X” es mejor que “estuve en X empresa”. Cuantifica si puedes.
Mantener una actitud de aprendizaje: preguntar, observar, recibir feedback, adaptarte.
Primer empleo: muchas veces es “puerta de entrada”, puede que no sea el trabajo soñado, pero úsalo para aprender, conectar, “subir de nivel”.
Empleos digitales del futuro
El mundo laboral 2025 ya no es el de hace 10 años. Vamos viendo tendencias:
Profesiones relacionadas con datos, inteligencia artificial, machine learning, ciencia de datos.
Roles en sostenibilidad, energías renovables, economía circular.
Trabajos híbridos, digitales, globales, con más movilidad y colaboración online.
Empleos en salud digital, telemedicina, tecnología aplicada al bienestar.
Modelos de negocio nuevos: plataformas, economía colaborativa, digitalización del servicio.
Esto significa que aunque tu titulación sea “tradicional”, vale muchísimo que la complementes con “temas de futuro”: programación, analítica, idiomas, tecnologías emergentes.
Además, como señalábamos antes, cada vez más las empresas valoran las habilidades (“sé programar en Python”, “sé interpretar datos”) más que solo “tengo un grado en …”. Estudios recientes confirman que para roles en IA y “trabajos verdes”, el factor habilidades pesa más que grado.
La empleabilidad sostenible: trabajos con propósito y futuro
Para muchos jóvenes de tu generación (la Gen Z), no solo importa “tener trabajo”, sino “tener trabajo que tenga sentido”. Trabajar en algo que aporte algo real, que tenga impacto social, medioambiental, que esté alineado con valores. Esa dimensión de propósito está cada vez más presente.
En España y Europa se impulsa mucho: los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), las empresas cada vez más responsables, la economía verde. Si alineas tus estudios y tu perfil a este contexto, no solo estás en el “lado correcto”, sino que ganas diferenciación.
Por ejemplo: ¿una ingeniería que tenga módulos en energías renovables? ¿una carrera de ciencias sociales que combine con tecnología aplicada al cambio social? ¿o una FP que te prepare en servicio digital o sostenibilidad urbana? Todo suma.
Consejos para mantenerte empleable toda la vida (sí, incluso cuando cambie todo otra vez)
La empleabilidad no es solo “hoy” sino “mañana”. Aquí van consejos para que no pierdas ritmo:
Formación continua: No pienses “grado y listo”. La vida profesional exige reciclaje constante.
Redes de contacto: Mantén tu “networking” profesional desde ya. Las conexiones importan.
Marca personal: Ten presencia online profesional, LinkedIn actualizado, portfolio si aplica.
Flexibilidad geográfica: Estar dispuesto a moverte, incluso internacionalmente, abre muchas puertas.
Mentalidad de cambio: Cambios de profesión, de sector, de rol pueden venir. Estar abierto te favorece.
Salud y bienestar profesional: Trabajar bien no solo es “cuánto trabajas”, sino “cómo”. Esto impacta en empleabilidad a medio/largo plazo.
Proyectos personales: Tener “algo tuyo” (un blog, un side project, voluntariado) puede marcar la diferencia cuando busques cambios.
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Autor: Victor Casaprima Suárez

